negra sin buda.jpg

¡Hola!

Bienvenid@ a mi blog, donde escribo desde mi experiencia sobre maternidad.

¡Ojalá te guste!

Mamá estresada

Mamá estresada

Ayer nos juntamos con 5 amigas de toda la vida, de las que 3 somos mamás. Inevitablemente hay un momento de cualquier junta en que hablamos de los niños. Cada una cuenta en que están y muestra un par de fotos toda chocha. Después viene el desahogo.

Ayer una de nosotras había tenido un día terrorífico con sus niños, y nos contó todo lo que había pasado: Se le enfermaron los dos, uno vomitaba en la cama mientras ella se duchaba, y la otra gritaba "mamá" desde la salita. Se tuvo que salir de la ducha con shampoo en el pelo, ya completamente superada, porque el hijo había vomitado por tercera vez las sábanas de su cama. Ella relataba todo y las otras cuatro llorábamos de la risa. "Yo limpiaba la cama pilucha, porque se me cayó la toalla, comíéndome el shampoo que me corría por la cara, mientras los dos niños lloraban en el suelo y se retorcían. Yo les decía que se callaran, que los iba a encerrar en el baño si seguían llorando. No daba más." Me acordé de todas las miles de veces en que me he visto en situaciones similares, y pensé ¿A qué mamá no le ha pasado querer borrar del mapa a sus hijos en un momento como ese? ¿o pegarles una buena cachetada? ¿o decirles un par de &%$/% ? 

Después de todos los ataques de risa, porque obvio que se caricaturiza un poco el relato, (supongo que a modo de supervivencia), conversamos de los momentos de estrés a los que nos someten nuestros hijos, y como eso a veces hace que nos dan ganas de zamarrear o pegar un peñiscón de pura desesperación. Obviamente nunca le he pegado a mis niños, pero varias veces en momentos de estrés con los dos llorando, malgenio, José portándose mal, les he enterrado un poco fuerte los dedos en el brazo, o los he tironeado, o a Tomás lo he movido un poco más fuerte para que se quede dormido. Después de eso viene la culpabilidad y los besos y abrazos. Pero pucha, somos seres humanos y nos desesperamos y estresamos, y muchas veces nos equivocamos. Y a veces somos un poco más bruscas con nuestros hijos.

Y NO TIENE NADA DE MALO. 

Eso creo yo.

Por una parte, porque como dije antes somos humanos y bajo estrés no reaccionamos bien. Por otra parte, porque creo que estar controlándose y autocensurándose constantemente, tratando de ser frente a ellos una mamá perfecta, una persona perfecta que no se enoja, que no se desespera, que no pierde la paciencia, no es como quiero ser. ni como quiero que me vean. Yo voy por una maternidad real en todo sentido. También en el sentido en que me voy a enojar, voy a gritar, y después los voy a agarrar a besos. Ellos tienen una mamá normal, con emociones normales, una mamá imperfecta. Y creo que ese es el mejor ejemplo para que nuestros hijos se permitan ser imperfectos, y al final, puedan ser como son, como quieren ser.

¿Cómo lo viven ustedes?

A veces cuesta

A veces cuesta

Temporada de bichos

Temporada de bichos