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Bienvenid@ a mi blog, donde escribo desde mi experiencia sobre maternidad.

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Temporada de bichos

Temporada de bichos

 

Empezó el otoño, y con el casi automáticamente empiezan a arrasar los virus. La primera víctima en mi casa fue Tomás. Despertó a las 1.30 am para su papa, con tos de perro y un sonido raro en la garganta. Lo sentía con dificultad para respirar, y con su antecedente de Displacia Broncopulmonar no lo pensé dos veces y me lo llevé a Urgencias. Cristián se quedó en la casa con José. Le diagnosticaron Laringitis y le hicieron 3 nebulizaciones para bajar la inflamación. Se portó tan bien mi chinito. Llegué de vuelta a mi casa a las 5 de la mañana. Por mala suerte se despertó José mojado entero y finalmente no pudimos dormir más hasta las 7 am cuando sonó mi despertador. A estas alturas sólo un aviso para meterme a la ducha. Cristián tuvo que salir al alba a comprarle los remedios, por lo que avisé que iba a llegar un poco tarde a la pega. Estuve harto rato pensando en si le contaba o no a mi jefe porque iba a llegar tarde, pero al final decidí que mejor no le decía nada. Y se me ocurrió escribir este post. ¿qué hacer en estos casos? Mi decisión fue no decir nada, porque no quiero tener más "peros". Que llego tarde, que me voy temprano, que falto un día, que la nana, que el resfrío. La maternidad está llena de contratiempos y es terrible sentirse culpable cada vez que pasa algo. Todo esto me hizo pensar en lo injusto que es, lo disparejo que está el terreno, y lo difícil que nos toca. A veces me siento una heroína de película, y este fue uno de esos días. No dormí prácticamente nada, fui a trabajar con una sonrisa en la cara, estuve llamando harto a mi casa para saber como seguía mi guagua, y todo esto pasando piola sin que nadie se diera cuenta. ¿Cuestionable? Definitivamente. Pero estoy en una etapa en que tomo decisiones paliativas, la mejor decisión será la que menos impacte.

Por eso, estuve como si nada.  Porque si cuento mi "problema" sé que en mi jefe volverá la sensación de que yo ya no estoy al 100% aquí, que tengo otra prioridad. Me carga sentir esto. No corresponde. Pero la verdad es que cuando uno transparenta lo que pasa, automáticamente te empiezan a descartar de algunas cosas, dando por hecho de que la pega no es importante para una mamá. Y eso nos recuerda a nosotras lo difícil que es compatibilizar ambos mundos.

Que impotencia. Que ganas de tener un sistema más igualitario, en que se entiendan los contextos de madres y padres, y que eso se valore y no se castigue. Sobre todo en el caso de las madres. No es muy frecuente que el papá llegue tarde a la pega o no vaya a la oficina un día porque tiene un hijo enfermo. En mi caso, mi marido es independiente, asique tenemos harta más flexibilidad, pero aún así no siempre puede estar él para quedarse. En nuestro caso es una decisión que hemos tomado, pero en muchos casos el cuidado de los hijos sigue siendo responsabilidad única de la mamá.

Tengo la suerte de tener una nana increíble, y puedo dejar a los niños con ella cuando se enferman. Esto me hace preguntarme qué pasa con los niños que van a sala de cuna o jardín. No me imagino el estrés que debe generar en las familias la situación de tener un niño enfermo en ese contexto. Organizar turnos de abuelas, pagar a una babysitter, llevar al doctor, ir a comprar remedios, y más encima preocuparse de llegar puntual a la pega y pasar piola. O pedir licencia y comerte la cara de desaprobación de tu jefe.

El otro día hablamos con una amiga, y llegamos a la conclusión de que el problema es la idiosincracia, no el sistema. El sistema nos protege, pero con esta mentalidad muchas veces esa protección nos trae más problemas que beneficios. Con jefes y jefas machistas, que consideran un cacho que tengamos guaguas, y más encima que después se enfermen, o tengamos que hacer el turno, o llevarlos al doctor. Siempre puede pasar algo cuando eres mamá. Y eso es un problema en muchos lugares de trabajo. 

Recién llevo 2 meses de vuelta a la pega, y ya he tenido que llegar tarde un par de veces, y hasta faltar. No me han puesto problemas, pero igual me quedo con la sensación de que con estas cosas mi carrera profesional se estanca cada vez más, y por mucha energía que uno le ponga al trabajo para demostrar que sigues siendo igual de eficiente (porque lo sigues siendo), estos eventos con los niños a los ojos del empleador, son puntos menos. Nuevamente la sensación de estar pagando el pato solas. Cada día estoy más segura de que criar hijos es responsabilidad de la sociedad completa, no sólo de las madres. Lamentablemente en estos tiempos en que nos tocó vivir, el individualismo es horrible y las mamás estamos súper solas criando a nuestros hijos (por suerte en la mayoría de los casos con papás comprometidos). Y lo mínimo que deberíamos tener es un respaldo laboral que nos permita compatibilizar de la mejor forma el cuidado de nuestros hijos con nuestras labores en el trabajo. En ese sentido es en el que digo que deberíamos asumir todos como sociedad lo que es la crianza, y cada espacio en su medida, poner su granito de arena en hacer la tarea más llevadera para las mamás y papás.

Por el momento yo intento minimizar al máximo posible las consecuencias que tiene tener un hijo enfermo. Por suerte tengo una persona en la casa que me los cuida como huesos santos, y en la pega trato de que se note lo menos posible. Me da rabia que sea así, pero es lo mejor para mi en este minuto, en el que tras dos post natales muy seguidos tengo que volver a recuperar mi espacio en el trabajo, y cada minuto cuenta.

¿Cómo lo viven ustedes?

Mamá estresada

Mamá estresada

El momento perfecto

El momento perfecto