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Bienvenid@ a mi blog, donde escribo desde mi experiencia sobre maternidad.

¡Ojalá te guste!

Maternidad de revista

Maternidad de revista

Antes de convertirme en mamá me imaginaba que cuando tenías un hijo tu vida cambiaba por completo, que se cubrían todas tus necesidades, y todos los problemas pasaban a último plano. Creí que ser mamá era sinónimo de felicidad.

Hoy que ya soy mamá de dos niños, puedo decir que si, tener un hijo te cambia la vida por completo, pero uno sigue siendo la de siempre, con lo bueno y lo malo. Los fantasmas siguen estando ahí, y hasta se pueden agrandar. La maternidad esta demasiado idealizada. 

Y claro que tener hijos te da una felicidad inmensa, pero esa es una parte de la vida, porque hay muchas otras esferas importantes en la vida de una mujer. La creencia que está instalada es que las mujeres nacimos para ser madres, que es lo que le da sentido a nuestras vidas, y que una vez que somos mamás todo lo demás pasa a segundo plano, porque nuestro único interés es el bienestar de nuestros hijos. La publicidad y los medios de comunicación nos muestran estereotipos muy alejados de la realidad, y lo que queda de eso son millones de exigencias para nosotras. Porque una buena mamá es talla 38, come sano y hace deporte, además está tiempo completo con sus hijos, a los que alimenta con productos orgánicos. Una mamá de revista siempre tiene a sus hijos impecables, con ropa limpia y caras como recién lavadas. Una mamá de revista igual trabaja -no sé en que momento- y se junta con sus amigas todas las semanas. Ah, y obvio, es una amante apasionada y tiene una relación de película con su marido. ¿REALLY? Es imposible. Y una pena que sea eso lo que transmiten los medios y hasta otras mamás con perfiles públicos.

Personalmente veo la maternidad como lo más lindo que me pudo pasar. Pero es una parte de lo que soy, y no lo único que me define. Porque aunque lo más importante sean mis hijos, hay muchas otras cosas que me interesan y que necesito. Su felicidad es mi felicidad, así como el trabajo, mis hobbies y mis amigas. Desde que me convertí en mamá me dí cuenta de que los hijos te entregan mucha felicidad, sin embargo no hacen que desaparezcan las inquietudes que siempre hemos tenido. Nos cambian y hacen mejorar en algunos aspectos, pero en muchos otros seguimos siendo las mismas personas de antes. Con los mismos miedos y defectos.

Yo me propuse derribar los estereotipos de la maternidad en Barrio de Madres. Quiero quitar (me) la presión de ser una mamá perfecta, una trabajadora impecable, una amante apasionada, una dueña de casa ejecutiva, una amiga presente y un trompo en la pista de baile. Porque en serio, ¿se puede ser así?

Se me ocurrió escribir sobre esto porque en los comentarios de mi post "Volver al Trabajo", una mamá comentó que admiraba a las mamás que se quedan en la casa. Y yo también las admiro porque dimensiono y he vivido lo que eso significa. Es muy difícil. Es no tener espacio para la individualidad. Desafiar todos los límites que tiene la paciencia. Estar cien por ciento dedicada a los niños es dejar en stand by todo lo que éramos -y seguimos siendo-. No es como sale en las revistas. Todo el día sonrisas, abrazos, besos, siestas en cucharita. Tampoco es como algunos creen, una salida fácil del agotador rítmo de trabajo en una oficina, una manera camuflada de estar de vacaciones de por vida. Una mujer que decide dedicarse a cuidar a sus hijos a tiempo completo es una mujer que se posterga por amor (y necesidad en muchos casos). 

Es lamentable que todavía haya gente que mire en menos a las mujeres que se quedan con sus niños. Lo encuentro injusto y me da rabia sobretodo de como lo miran en los lugares de trabajo, incluso algunas mujeres, que hasta creen que estar de post natal es como estar de vacaciones. ¿Les ha pasado?

Me da impotencia como nos simplifican como mujeres, y también como mamás. Lo que está en el aire es que las mujeres una vez que tienen hijos, estamos plenas, felices y no necesitamos nada más. ¡Qué mentira más grande! ¿Necesito que mis hijos estén bien? Absolutamente. Probablemente sea lo que más me importa. ¿Necesito estar bien con mi pareja? Absolutamente si, igual de importante. ¿Necesito estar activa y sentirme valorada en otros espacios? ¡SI! Me encanta trabajar, estar con gente distinta, solucionar problemas, aprender cosas nuevas. ¿Por qué íbamos a ser distintas? De verdad, dejen -y dejemos- de simplificarnos.

Las mujeres somos seres complejos, igual que los hombres. La maternidad es una variable muy importante de nuestra vida, pero tenemos muchas más, asique no nos reduzcan a eso. Una mamá que se queda con sus hijos está invirtiendo su tiempo. Agradezcámosles su entrega y amor gratuito, y démosle espacios de independencia para poder ayudarla a satisfacer otras áreas de su individualidad.

Yo como mujer me siento completa. Mis niños me hacen feliz, tener una familia sana me llena el corazón, tener un trabajo entretenido me encanta y es fundamental para mi, y tengo la suerte de tener una red de apoyo enorme que me permite poder disfrutar la vida con mis amigas y amigos también. Tengo días buenos y días malos. En general estoy cansada y a veces pierdo la paciencia. Mi casa vive desordenada y hay veces que el ritmo con los niños hace que con mi marido no podamos conversar como antes. Estoy consciente de que me faltan muchas cosas aún, y que la búsqueda de la felicidad no termina nunca.

¿Cómo lo viven ustedes?

¡A jugar!

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