negra sin buda.jpg

¡Hola!

Bienvenid@ a mi blog, donde escribo desde mi experiencia sobre maternidad.

¡Ojalá te guste!

¡A jugar!

¡A jugar!

Cada etapa de la maternidad trae nuevos desafíos para su entorno, en especial para nosotras, que somos las que estamos más horas con nuestros niños. 

Al principio nos pasamos el día mudando, dando papa y haciendo dormir. Después a eso se le suman horas de mostrarles juguetitos, ponerlos en el gimnasio o en la silla nido. Luego deja de ser tema la muda y la papa, y empiezas a pasar muchas más horas entreteniendo a esta personita, hasta que llega un punto en que te toca jugar, porque ya no basta con mostrarles un peluche. ¡A jugar se ha dicho!

¿Cómo les va con eso? 

A mi en general me gusta jugar con José porque gozo con todo lo que hace y descubriendo sus nuevas gracias y habilidades.  Pero hay muchas veces que me cuesta porque estoy cansada o simplemente tengo ganas de echarme a ver una serie (soñar es gratis) o hacer cualquier otra cosa. A pesar de eso, y como no tengo alternativa, con una lata tremenda me siento con ellos a jugar a los legos, a hacer torres, a jugar al corre que te pillo, ahi está - no está, o a cualquier cosa que se nos ocurra en el momento. Toda la lata que siento me la guardo bien para que no se note, y manos a la obra. Con una sonrisa en la cara.

El riesgo de no jugar con José  es que de puro aburrimiento se ponga mañoso y empiece a hacer maldades como sacar la tierra de las plantas, entrar al baño y rompe el confort en mil pedazos, abrir la llave de la tina... ufff, de todas maneras prefiero que juguemos. Cuando estoy de ánimo vamos a la plaza. Tengo que perseguirlo para que no se vaya a la calle, para que no se caiga de los juegos, para que no le quite los juguetes a otros niños, pero así aprovecho de hacer algo de deporte, ¡hay que verle el lado positivo! Por otro lado me encanta ver como se desenvuelve con otros niños y adultos, y es entretenido conversar con otras mamás, y "apañarnos" aunque sea con miradas de complicidad. Reconozco que en la plaza igual termino colapsando, porque mientras persigo a José estoy con Tomás en brazos y llega un punto en que ya no doy más, 

Tanto en la plaza como jugando en la casa, no duro más de 1 hora. En mi casa me empiezo a desesperar y necesito salir a alguna parte. En la plaza me agoto físicamente.  Cuando estoy muy cansada en mi casa y no me da ni para jugar en la pieza, ni llevarlos a la plaza ni juntarme con alguien, los subo al coche y voy a comprar a la verdulería, después a la farmacia, me doy un par de vueltas más, le damos pancito a las palomas y a la casa de nuevo. Ellos se entretienen mucho mirando lo que pasa, pero a veces José se aburre de estar sentado y al final lo termino "soltando" un ratito. ¡Me saca trote!

Muchos días hago hora para que sean las 6.30 y llegue el momento de prender la televisión. José siempre fue malo para comer y la única forma era desconcentrarlo con monitos para que tragara. La costumbre sigue hasta el día de hoy, y no me preocupa para nada. Entre las 6.30 y las 7.30 en mi casa los niños ven tele mientras comen. Cuando tengan la edad suficiente la tele se apaga y se come en la mesa. Lo que sí, no me gusta que vean televisión en vez de jugar. Entiendo que otras mamás lo hagan. Cada una lo hace como puede y cada una tiene sus técnicas. Por eso cuando son las 6.30, llega el momento en que me auto-autorizo a prender los monitos y es como un descanso, cada uno en su silla tranquilito viendo los monos, y yo empiezo a preparar bandejas de comida, lleno la tina, y viene la última patita del día. Además es la hora en que llega mi marido asique estamos los 3 felices esperando que suenen las llaves en la puerta :)

Jugar con Tomás es distinto por su edad y porque tiene un hermano grande. ¡Facilita tanto las cosas! El se entretiene mirando lo que hacemos con José, y muchas veces le empieza a dar ataque de risa, y eso se convierte en un juego para José, hacer que la guagua se ría. ¡Es tanto más fácil entretener al segundo! En esas situaciones se me quita toda la lata y el cansancio, y mi sonrisa es literalmente de oreja a oreja, me derrito cuando interactúan y se ríen juntos <3

Los días que ando más cansada y solo pensar en jugar me da sueño, me lleno de culpa. La maldita culpa que siempre aparece. Me siento mala mamá de no poder disfrutar de esos momentos, de no querer que despierten de la siesta para alejar lo más posible el momento del juego. Me siento la peor. Pero después lo pienso mejor, y me doy cuenta de que para un adulto es evidentemente difícil jugar con un niño y ponerse a su altura. Es algo que no disfrutamos en si porque crecimos y estamos en otra etapa, en la que nos entretenemos con otras cosas. Es normal que nos de lata. Lo lindo es que lo hacemos igual, lo hacemos por ellos. Y lo terminando disfrutando. 

Nada es fácil en la maternidad, pero siento que todo el esfuerzo que hacemos se retribuye tres veces en amor. Me quedo con que aunque jugar con los hijos muchas veces aburre, una vez que ya estamos en eso nos damos cuenta lo fácil que es y todo lo lindo que se genera.  Es tiempo de calidad para ellos y nosotras, porque no hay nada más valioso que lo pasemos bien juntos.

¿Cómo lo viven ustedes?

¡Todos los tips son bienvenidos!

Dulces sueños

Dulces sueños

Maternidad de revista

Maternidad de revista