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¡Hola!

Bienvenid@ a mi blog, donde escribo desde mi experiencia sobre maternidad.

¡Ojalá te guste!

[Cont] Prematuros x2

[Cont] Prematuros x2

El antecedente más importante para tener un parto prematuro, es haber tenido uno. José había nacido prematuro, por lo que en mi segundo embarazo era muy probable que la guagua fuera prematura también. A pesar de eso, yo siempre decreté que mi guagua iba a nacer de término, e iba a tenerlo en mi pieza en la clínica, la gente lo iba a poder conocer, y fantaseaba con ese momento.

A pesar de todas mis buenas intenciones, a las 28 semanas en una ecografía de rutina, el doctor me midió el cuello del útero y casi se infartó. Medía 18 mm y tenía funneling (que el cuello del útero se acorta a momentos, y se pone en forma de embudo). Con mi antecedente, la única opción era hospitalizar, asique me tuvieron todo el fin de semana internada con todo tipo de medicamentos para parar las contracciones y con esto, evitando que se siguiera acortando el cuello del útero. Ese fin de semana me pusieron las 2 primeras dosis de corticoides para madurar los pulmones de Tomás. 

El lunes am me midieron el cuello y por suerte había crecido a 22 mm sin funneling, asique me dieron de alta con reposo absoluto en mi casa, y con control en 2 semanas más. En ese minuto José tenía 11 meses y obviamente el reposo fue imposible. Venía gente a mi casa a ayudarme, traté de estar en cama todo lo posible, pero con una guagua inquieta de esa edad fue demasiado difícil. 

La primera semana de reposo fue buena, me sentí bien, pero ese sábado en la noche me empezaron unos dolores raros y partimos a urgencias. Afortunadamente mi cuello estaba igual, asique me mandaron de vuelta a la casa a "hacer reposo". La segunda semana en cambio, no me sentía bien, tenía dolores de guata, me sentía demasiado tirante, pero como ya había ido a urgencias con una falsa alarma, me comí todos los dolores y espere hasta el control del viernes. Ese día cumplía 30 semanas de embarazo y me desperté con contracciones de parto. Las identifiqué inmediatamente, porque eran muy dolorosas, e iban y venían... y eran cada vez más seguidas. Me acuerdo que iba en el auto con mi marido y yo le decía que nos preparáramos porque se venía Tomás. Estaba súper asustada. Con José ya había tenido la experiencia de la hospitalización, y sabía que con Tomás se me venía mucho más largo y difícil.

Llegamos a la clínica y en la sala de espera yo me retorcía de dolor por las contracciones. Me hacen pasar a la consulta, y cuando la doctora me hace la eco casi se cae de espaldas, porque estaba súper dilatada y con unas contracciones feroces. Me fueron a buscar en silla de ruedas y me internaron en pre parto. Ahí me pusieron otra dosis de corticoides para Tomás, y me inyectaron Sulfato de Magnesio, que se supone es muy efectivo para parar el trabajo de parto. Es una sensación muy rara porque te da calor, me sentía como mareada, drogada, muy extraña, y además te tienen que poner una sonda por el pipí, porque con la orina se mide si el medicamento está funcionando bien. Con todo lo mal que me sentía, esa sonda me tenía peor, me dolía todo allá abajo. Yo gritaba que me incomodaba mucho, que sentía que se me iba a salir, hasta que la matrona se percató que la guagua se me estaba escapando. Yo todavía sin anestesia sufriendo, incómoda y asustada. Llegó el anestesista, me puso la epidural y ahhhh ¡que sensación más rica la de no tener dolor! Yo creo que el doctor me vio tan adolorida que se le pasó la mano con la anestesia, porque después de un rato no podía mover las piernas, fue una lata. En fin. Después de un rato llegó mi ginecóloga y empezó el parto, porque hasta ese minuto yo me estaba aguantando a Tomás, sentía que se me iba a salir. Paralelo a esto mi marido haciendo los trámites en la Isapre, coordinando con quien dejábamos a José y avisando a la familia que Tomás iba a nacer. 

Empecé a pujar y la guagua bajó, hasta que en un minuto me pararon las contracciones, probablemente por el exceso de anestesia. Uno de los doctores que había ahí sugirió inyectarme oxitocina sintética, pero mi ginecóloga dijo que no, asique esperamos. Y se empezó a ir el efecto de la anestesia, y volvieron las contracciones. Nuevamente gemía de dolor, y la ginecóloga me dijo que sin anestesia un rato para que yo sintiera las ganas de pujar y saliera la guagua. Bastaron un par de pujos más a capela para que mi Tomás naciera.

El pediatra que estaba ahí para recibir a mi enano era el mismo que ve a José, asique nos conocía y con la confianza que ya le tenía yo le había suplicado que me dejara darle un besito antes de que se lo llevaran, asique cuando nació me lo pusieron cerca de la cara, le di unos besos y se lo llevaron. Era un puntito. 

Me acuerdo también que antes de que naciera, le pregunté al pediatra como eran las guaguas de 30 semanas, porque me imaginaba una cosita gelatinosa y transparente y de verdad no estaba preparada para ver eso. Por suerte era sólo una mini guagua, de 1,340 kg y 40 cms. 

Mientras ordeno las ideas en mi cabeza me doy cuenta de todas las cosas que pasaron. Es imposible que pueda escribirlo todo, porque nadie lo leería, sería extremadamente largo. Por eso, ordené las ideas y les voy a contar lo más importante de la hospitalización de Tomás.

En un prematuro los grandes temas son el estado y desarrollo del cerebro, el corazón y los pulmones. Todo lo demás sigue siendo importante, porque el cuidado de estos prematuros tiene que ver con manejar riesgos. Puede venir una infección, pueden tener una apnea, son miles de riesgos los que hay, por eso la sensación es de estar pisando huevos todo el rato, porque el escenario puede cambiar de un minuto a otro. Tengo que reconocer que soy metiche, preguntona y cuando un tema me interesa, investigo y pregunto mucho. Mi marido con el Neonatólogo me molestaban porque según ellos cuando llegaba yo empezaba la junta médica, porque hablaba con ellos como si fuera una más. De esa y otras cosas nos reíamos. En la Neo si había espacio para el humor.

Volviendo al tema... entonces el cerebro, corazón y pulmones. El estado general de Tomás cuando nació fue bueno, estaba estable, "bastante decente" como me dijo un doctor al que miré con cara de poto los 2 meses de hospitalización. Luego vino la ecografía cerebral. No puedo explicar el nivel de estrés que vivimos esperando que la hicieran, porque son muy altas las probabilidades de que en un parto normal, una guagua prematura haga hemorragias cerebrales. Por suerte el resultado fue una hemorragia nivel 1, de las que se reabsorben y no importan nada.

Después vino la ecografía al corazón, en el que se busca el Ductus Arterioso Persistente, que es un pequeño vaso que comunica la aorta con la arteria pulmonar. Está normalmente abierto en el feto, pero se cierra justo después del nacimiento, pero en los prematuros muchas veces no se cierra. Eso le pasó a Tomas. Tenía el ductus abierto, chiquitito, pero abierto. Al principio los doctores esperaban que se cerrara solo. Pero pasaban los días y el ductus seguía abierto. Tenía tanto susto, tanto.  Yo le preguntaba a los doctores todos los escenarios posibles. Por suerte ellos me fueron conociendo y al final me decían que no me adelantara, que viviera el proceso. Tenían tanta razón. Me vivía asustando por la posibilidad del peor escenario. Finalmente decidieron darle un medicamento que lo cerraba en casi todos los casos. En los que no, probablemente significaba cirugía. A Tomás se le cerró el ductus. Con Cristián celebrábamos.

Con respecto a los pulmones, los primeros días de nacido Tomás estuvo sin oxigeno, respirando solito. Pero una mañana llegué a la Neo y estaba con naricera y oxigeno. Casi me morí, ¡era un retroceso!. Al principio se creía que necesitaba oxigeno sólo durante las alimentaciones, que eran de día pechuga y de noche mamadera, pero después se dieron cuenta que necesitaba apoyo 24 hrs. Y así fue como en la séptima semana de hospitalización le declararon la Displasia Broncopulmonar del Prematuro, y con eso nos íbamos de alta con oxigeno. Al principio fue muy fuerte asumir esa realidad. Busqué testimonios en internet, porque no conocía a nadie que hubiera pasado por eso. Sólo encontré una cuenta gringa en Instagram que me ayudo a "normalizar" la situación (@megbed). Igual rápidamente uno como mamá se pone los pantalones con su cachorro, y por eso me dije a mi misma, "nos vamos con oxigeno a la casa, pero nos vamos a la casa, eso es lo importante". Y le bajé el perfil. Y tuve a mi guaguita con mangueras sin salir de la casa casi por 4 meses más. Varios exámenes de por medio para saber su nivel de saturación. Mucho estrés con el monitor que sonaba cuando saturaba menos de lo normal.  Me acuerdo que ponía el monitor a todo volumen y me duchaba con la puerta abierta, y varias veces escuché la alarma y salí corriendo de la ducha a ver a Tomás, que se estaba moviendo dormido y por eso sonaba el pito. Fue una situación de estrés de 4 meses, nunca en la vida había sentido algo así de potente. Pero felizmente todo llega a su fin, y un día la Saturometría salió buena, y lo dieron de alta del oxigeno domiciliario, imagínense lo chochos que estábamos. 

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Paralelamente a los casi 2 meses de Neo de Tomás, mi José de 1 año estaba todo el día en la casa. Yo iba a la clínica como de 8.30 a 4, y me iba volando a mi casa a estar con él, con el corazón partido porque Tomasito quedaba solo. Mi marido trataba de ir todas las tardes. Además yo me consolaba pensando que era tan chiquitito que no se daba cuenta. Ni si quiera lloraba. Más que eso, me consolaba que las enfermeras y matronas de la Neo eran un amor, trataban a las guaguas con amor y respeto, y eso era todo para mi.

Es bien curioso el ambiente en la Neo. Hay mucho estrés, se ven a muchas mamás y papás llorando y miles de caras de preocupación, pero a pesar de eso es un lugar positivo, donde todos están tirando para arriba. Las enfermeras y matronas son alegres, se ríen entre ellas, les ponen sobrenombres a las guaguas.

En la Neo hay un Lactario para que las mamás se vayan sacando leche para sus guaguas. Es como estar en una planta de Colún, pero humana. Hay maquinas sacaleches frente a unos sofás comodísimos, y tu ves a las mamás instaladas llenando bolsitas, conversando entre ellas. Es bacán esa instancia, porque se empiezan a intercambiar historias, y así entre todas nos íbamos dando ánimo y acompañando. Entre las mamás de la Neo nos entendiamos absolutamente, y eso generaba una complicidad enorme. Es el único lugar en el que saben por lo que estás pasando. Es impresionante como todas estábamos preocupadas y estresadas, pero a la vez demasiado positivas y alegres, transmitiendoles puras cosas buenas a las guaguas y preocupándonos de nuestros otros hijos como si nada. 

Mi Tomás hoy es una guagua sana, aunque su Displasia Broncopulmonar (DBP) es para la vida, y se traduce en que él tiene menos capacidad pulmonar que una persona normal. No se puede saber aún que tanto menos es, porque ese examen se hace como a las 6 años, pero lo que si se sabe es que las personas con DBP tienen una vida absolutamente normal, pero son más delicados frente a los resfrios y virus, el humo del cigarro, etcétera.

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Espero de corazón que alguna mamá que esté pasando por esto pueda leerme, y pueda encontrar la contención que yo no encontré. Si es así, por favor escríbanme. Para saber más o simplemente para hablar con alguien que te va a entender y así sentirse un poco más acompañada.

Mi historia es una en millones, nacen alrededor de 15 millones de prematuros en un año, y cuando tienes un hijo prematuro, te das cuenta de la cantidad de mamás que también han pasado por lo mismo. Algunas con peores experiencias, otras con mejores. Pero todas han vivido lo que es tener un hijo hospitalizado, totalmente vulnerable. 

Invito a todas las que quieran contar su historia a que me escriban para poder publicarlas, porque ese es el sentido de este blog, terapiarnos entre nosotras, y conversar, así como en un barrio de madres :)

Espero no haber lateado, les juro que resumí demasiado todo lo que pasó.

¡Gracias por leer!

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Prematuros x2

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