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¡Hola!

Bienvenid@ a mi blog, donde escribo desde mi experiencia sobre maternidad.

¡Ojalá te guste!

Prematuros x2

Prematuros x2

Como les adelanté en el otro post, mis dos hijos nacieron prematuros. Voy a contarles con detalle como fue cada uno, solo con la intención de que otra mamá que esté pasando por lo mismo pueda leerme y sentirse entendida. Por favor compartan esto a esas mamás, si las conocen <3

José nació un día de lluvia en pleno julio. Era mi primer día de prenatal, asique estaba chocha. Tenía hora a control a mediodía y después tenía panorama con otras amigas que estaban embarazadas. Esa mañana desperté, mi marido me trajo un café como todas las mañanas, y cuando me estaba acomodando para sentarme en la cama, sentí que me mojaba. Miré y estaba la cama mojada. Me paré y me corrió agua por las piernas, se me mojaron los calcetines. "¡Se me rompió la bolsa!" Le dije a Cristián, pero fui al baño y no seguía saliendo líquido. Pensé que quizá me había hecho pipí, había escuchado mucho que en la recta final del embarazo la incontinencia era común. Olí mi calzón y no tenia olor nada, a pesar de que estaba muy mojado. Eso me volvió a prender la alarma, asique decidí llamar a mi doctora para contarle. Ella me dijo que me duchara tranquila y me fuera a urgencias. Con Cristián íbamos en el auto pensando: "¿Te cachai' nace hoy José?" La verdad, estábamos chochos de solo pensarlo. Nos moríamos de ganas de conocer a nuestro enano y claramente no teníamos idea de lo que eso significaría. Llegamos a la clínica, me hicieron varios exámenes y no había ningún síntoma que indicara que se me había roto la bolsa. Yo en cambio estaba cada vez más convencída de que no era pipí lo que había chorreado. La doctora que estaba de turno me hablaba de que podía ser un hongo que se licuaba y no se que cosa... yo no creía eso. Al final me hicieron otro test que era como un test de embarazo, pero que detectaba líquido amniótico. Marcó negativo, asique nos estábamos a punto de ir, saliendo por la puerta de la urgencia, y la doctora sale corriendo y nos grita "'¡Se positivizó!". ¡Efectivamente se me había roto la bolsa!. Yo me sentía súper bien, pero el protocolo en estos casos era hospitalización. Me pusieron una vía venosa para pasarme medicamentos para parar el trabajo de parto y más importante aún, antibióticos, porque los rompimientos prematuros de membranas son generalmente por infecciones. También me inyectaron la primera dosis de corticoides para acelerar la maduración pulmonar de José. Así estuve un rato, sintiéndome bien, hasta que al par de horas me empezó a venir un leve dolor de ovarios, que fue poniéndose cada vez más fuerte. El monitoreo marcaba contracciones bien seguidas y empezaron a hacerme tactos para saber cuán dilatada estaba. El primer tacto arrojó que ya estaba con 8 cms de dilatación y me llevaron corriendo al quirófano. Yo pedía casi a gritos que me pusieran anestesia. Antes de todo esto había conversado mi plan de parto con mi ginecóloga, y la idea era que José naciera en una S.A.I.P (Sala de Asistencia Integral al Parto), pero como era un parto prematuro no se podía. De ahí hasta que nació mi José, paso 1 hora. Salió al segundo pujo, ¡era tan chiquitito!. Le pude dar un beso cortito y Cristián con el pediatra se lo llevaron a Neonatología. Estuvo dos semanas hospitalizado, más que todo porque era PEG (pequeño para su edad gestacional). Los prematuros de 34 semanas para arriba no son tan complejos porque ya tienen el reflejo de succión (aparece justo a las 34), generalmente tiene sus pulmones más o menos preparados para respirar solitos, y por eso no tienen taaaantos riesgos. Porque riesgos siempre hay. Tomó siempre de mi leche en mamadera, siempre le costó acoplarse a la pechuga (hasta grande), tuvo que estar 48 hrs en foto terapia porque tuvo Ictericia (cuando las guaguas se ponen amarillas) y eso fue lejos lo que más me sufrí, porque cuando me iba de la Neo, pensaba que se le iban a bajar los anteojitos que les ponen, y se iba a ahogar. ¡Me las sufrí! Siempre habían enfermeras buena onda a las que yo les ponía carita de pena y les encargaba a José, para que estuvieran pendientes y le arreglaran los anteojitos si se le bajaban.

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Fue subiendo de peso, hasta que cuando llegó a las 2 kg lo dieron de alta. ¡Fui tan feliz! Me traje a mi guagua a la casa, la familia la pudo conocer, y empecé a vivir esta preciosa etapa de pechuga, pijama, vómitos, caca, ducha a las 12 del día, y todo eso que es tan agotador, pero tan exquisito.

Me alargue ene, creo que voy a hacer otro post con lo de Tomás, porque es muuucho más largo.

¡Ojalá no las haya lateado!

[Cont] Prematuros x2

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Manta Farfallina

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